jueves, 15 de mayo de 2014

BREVERISMO. JUEVES 15 DE MAYO DE 2014

Hoy es fiesta en la Comunidad de Madrid, porque el calendario señala que el 15 de mayo es el día de su santo patrón, San Isidro Labrador. Por lo tanto, al ser fiesta, no debería haber publicado el blog, pero resulta que como tengo seguidores y lectores de otras comunidades y de otros países, pues lo publico, y ya está.
Ayer dije que hoy continuaría hablando de la exposición del Museo de las Civilizaciones del Quai Branly de París: Tatouers, Tatoués (Tatuadores y Tatuados). Pero he decidido saltarme el orden preestablecido para hablar de un santo hecho santo por algo tan importante como que otros trabajaran por él.

 

San Isidro, antes de ser San Isidro era un labrador que se llamaba Isidro de Merlo y Quintana, casado con María de la Cabeza y con un hijo llamado Illán. Trabajaba para el terrateniente Iván de Vargas, y para él labraba sus tierras. Hasta aquí todo igual, más o menos, como lo que pasa hoy en pueblos de toda España, especialmente en Andalucía y Extremadura. 

 

Pues bien, según cuenta la leyenda -pues leyenda es, aunque la Iglesia lo haya disfrazado de milagro- un día Isidro, en lugar de trabajar, que era por lo que le pagaban, se puso a rezar. Y entró en místico trance del cual, al despertar, observó que un ángel había realizado su trabajo, pues había guiado los bueyes y el arado para arar el campo que él debería haber labrado aquella jornada.

 

Pronto corrió la voz por Madrid y la Iglesia lo consideró un milagro, de esos que tanto gustaban al pueblo tan iletrado como amante de supersticiones y misterios. Así, Isidro se convirtió, gracias a que un ángel trabajó por él, en el santo más popular entre los labradores y el pueblo de Madrid, a pesar de que a ellos, por más que rezaron, nunca les ayudó ningún ángel.

 

Pronto sería el santo más popular y venerado de Madrid. Y poetas y artistas divulgaron milagro e imagen, como en el caso del pintor valenciano Ribalta (1565-1628) en su espléndido cuadro, una de las mejores imágenes del santo... pintado 500 años después de su muerte.
Isidro –para los amigos- nació en el año 1082 en Madrid, pero no se sabe con seguridad la fecha de su muerte, que algunos estudiosos la sitúan en el año 1130 y otros en 1172. La Iglesia prefiere la fecha de 1130, ya que la de 1172 demostraría que así cualquiera, que con ángeles haciendo el esfuerzo por ti un labrador bien puede vivir 90 años.

 

Isidro estaba casado con María de la Cabeza, y tenían un hijo llamado Illán. Pues bien, la Iglesia, inventora del tres en uno, hizo santos no solo al padre, sino también a su mujer, como Santa María de la Cabeza y al hijo, como San Illán.
Entre los milagros del santo los dos más famosos son el del pozo y el de la perola. El niño Illán se cayó al pozo de su casa, Isidro acudió raudo, hizo que las aguas subieran hasta el mismo borde del brocal y así pudo rescatar al niño fácilmente. Este milagro aparece en el cuadro de arriba, pintado por Alonso Cano en 1640.
Del milagro de la perola fue protagonista un mendigo que fue a pedir a casa del santo a la hora del almuerzo. Pero como la familia ya había almorzado la olla estaba casi vacía… hasta que de pronto se volvió a llenar de un exquisito cocido madrileño para que el mendigo pudiera comer hasta hartarse.
Que cosas…

     Lo cierto es que siempre ha sido muy popular desde que el Papa Gregorio XV lo canonizó en 1622 (eso eran santos, y no los de ahora, que en aquella época te hacían santo a los 600 años de tu muerte, y no ahora, que a Juan Pablo II lo han canonizado a los 20 minutos). Juan XXIII lo declaró patrón de los agricultores en 1960. Es una pena que no se puedan ver bien las coplillas de ciego, como la que aparece arriba, impresa en 1904 y cantada y contada en las ferias y verbenas madrileñas. 


 

El cuerpo incorrupto del santo se conserva en Madrid, en la Real Colegiata de San Isidro. Dado su fama de santo sanador se sabe que una dama de Isabel la Católica, llevada de su fervor religioso, le arrancó a la momia un dedo del pie derecho de un mordisco, para guardarlo como reliquia. Y que llevaron a la momia hasta el palacio real para que curara a Felipe III, enfermo de fiebres. Es más, metieron su momia en la cama real, junto al rey Carlos II para curarle una enfermedad. Y no solo eso sino que su cerrajero personal arrancó un diente a la momia y se lo regaló al rey, que lo guardó bajo su almohada hasta su muerte. En fin…
  
San Isidro Labrador,
pájaro que nunca anida,
no le pegues más al chico
que ya apareció el mechero.

Me despido con esta disparatada coplilla, muy popular en Madrid, que todo el mundo conoce y que no se sabe que mente alocada compuso.
Y hoy no publico Breverismos ya que este blog me ha quedado muy largo de texto y, además, no ha bajado el ángel a inspirarme.
      

Mañana viernes, despedida breve con Breverismo dibujado y cierre de semana, que no es poco.

3 comentarios:

  1. ¡Qué asco, un mordisco a una momia! También es que la fe es lo que tiene. Un dedo, un diente...Creo que ya escribimos en el blog algo de las reliquias, me imagino que divertido.
    Pues yo es que tal día como hoy hace algunos años me lo curraba muchísimo más que San Isidro y no veas cómo sudé. Y allí no vi yo ningún ángel, que creo que se llamaba de otra manera el que se sentó literalmente encima de mi enorme tripa, a ver si salía aquel niño precioso que yo llevaba dentro. Y salió claro, no se iba a quedar allí de por vida.
    Así que yo hoy estoy de celebración por méritos propios y de un señor estupendo que me fecundó.
    Hoy te regalo yo esta gilipollez que escribí tiempo después, cuando se me cerraron los puntos y las carnes.

    “Cuando me puse a parir lo hice en fecha señalada, Seguramente sentí la primera contracción con el clamor de clarines y trompetas de la víspera, antesala del aplauso a la faena genial del torero más paquetero y más de moda. Mi hijo se hizo esperar más que el último sobrero, porque de puro vago no salió hasta el día siguiente, día de fiesta madrileña, día de toros, heridas y desgarros. Ahí le tienes, madrileño de encaste, chulo, vago, guapo y “muuuu” hombre. Odio las corridas de toros, el tono de madrileño de algunos hombres, y las rosquillas listas y tontas”
    Un beso
    Isabel

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  2. ¡Qué sorpresa! Me has regalado un capítulo de tu vida, y parece ser que importante. En cambio yo no he dicho nada acerca de la mía, que tan bien tiene un de aquel, que se dice.
    En fin, a ver si nos vemos un día de estos y tomamos unas copas, que se sigue diciendo.
    Un beso
    Quino

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  3. ¿Cómo es que dices que no has hablado de tu vida? Vaya chasco si no era verdad lo de la Criollita que mutaba en torero. ¡Si hasta has puesto tu cara en el blog!.
    Y sé que a veces te ríes con mis cosas y alguna otra te has incluso enfadado. Claro que hablas de ti, todo el rato.
    ¿No es malo contar lo contable, no? De todas maneras por sus escritos los conoceréis y anda que no hay aquí capítulos de las vidas de todos.
    Claro que sí, Quinito. Un día de estos nos tomamos un chupito y echamos una charleta. ¿No habíamos hablado ya de quedar con otro seguidor para algo de los gin tonics? Hemos escrito tanto que ni me acuerdo.
    Pues nada, cuando lo tengamos a bien.
    Un beso
    Isabel

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